Timbre telefónico
Cuatro años... aun le duele tanto su partida
y yo sigo haciendo guardia cada noche en la puerta
de su recamara deteniendo los sueños que intentan escapar,
haciendo sonar el teléfono todas las tardes con la certeza
de que el sonido de su timbre espanta a aquélla que se llevo aquél.


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